28 febrero 2018

MARZO, DEL BLANCO AL VERDE



Febrero, fiel a su carácter imprevisible, ha querido despedirse como un mago, despojándose de su gran capa para ocultar el ocre paisaje invernal bajo un blanco luminoso como preludio del devenir.
Quizá sea cierta la afirmación de que el paisaje tiñe el corazón y el ánimo del paisanaje en cada momento aunque no se desee, pero la soledad del frio invierno en Salinas es un largo túnel en el que se añora la salida, pero crea dureza en los hombres y mujeres de pueblo ante la adversidad.
No obstante, con marzo se abre imperceptiblemente una puerta llamada primavera. Están cerca los días en que las nieves se refugien en las cumbres de las altas montañas, que el campo inicie su reverdecer y y el sol vaya desperezándose, alargando sus brazos de luz.
Están cerca los días en que todo vuelva a revivir, la plaza se llenará de coches, las calles retomarán la amabilidad de ser transitadas con sosiego y los parques ensalzarán de forma lúdica y alegre las voces infantiles.
Es importante mantener esa convicción, esa esperanza en el mañana para no decaer y afrontar con el esfuerzo destilado en ilusión para caminar por los senderos que la vida nos ofrece en cada momento con ganas de descubrir algo nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes realizar cualquier comentario a esta entrada, siempre con identificación.