01 noviembre 2017

NOVIEMBRE, EL PUENTE, TESTIGO Y JUEZ, CONTEMPLA EL PRESENTE, ACOGE EL FUTURO




No es casualidad que la imagen del mes de noviembre sea el puente más emblemático de Salinas. Se inicia este mes con la celebración del día de todos los Santos y al día siguiente el de los difuntos, lo que supone que prácticamente todas las familias han cruzado este puente para acudir al cementerio a orar por los seres que se han ido y rendirles un pequeño homenaje y recuerdo.
El puente se convierte en testigo de tránsito en la vida, de una vida a otra, pero también es juez, haciéndonos a todos más iguales tras el último paso. Su fortaleza sobre los nueve ojos que contemplan el presente nos facilita poder acercarnos en cualquier momento a la otra orilla, la que no siempre queremos ver, pero a la que todos acudiremos tarde o temprano y quizá en el momento menos pensado.
Es un tránsito al que estamos destinados, por ello, al igual que el puente acoge las aguas que le van llegando, las disfruta con las efímeras caricias en sus pilares y deja que se alejen libremente río abajo, las personas podemos disfrutar aun más del efímero presente, siendo conscientes de las oportunidades que se nos presentan cada día para ello y aprovecharlas para ser más felices, simplemente siendo, no teniendo. El río no es más río porque lleve más agua, ni el puente es más puente porque retenga el agua que le llega. Siendo más capaces de construir un futuro personal y colectivo más acogedor, con mayor sentido cada instante, teniendo en cuenta que cada poco de la vida puede contener todo lo importante de la vida. Relativizar las diferencias no es perder, quizá sea buscar un cauce más amable para que fluya el agua por nuestro particular río de la vida. El puente no hace que la otra orilla cambie, pero si es el camino más recto para acercarse, conocer y encontrarse.        

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