22 marzo 2017

MARZO, RENACEN LOS COLORES Y AROMAS DE PRIMAVERA




Dejamos atrás este invierno contradictoriamente benigno, seco, escaso en nieves, entrando de modo inexorable en la primavera. Parece el inicio de un nuevo ciclo de vida en el que la luz se alarga cada día un poco más. La tierra se despereza mostrando un renacer de colores y aromas bien diferentes.

Un periodo tan cambiante e inseguro como la adolescencia, pero que nos ofrece una oportunidad para percibir a través de todos nuestros sentidos lo que nos rodea de un nuevo modo, de una forma más abierta.

Al igual que los árboles fijan sus raíces y fortalecen tronco y ramas a medida que pasa el tiempo, los seres humanos construimos y fortalecemos nuestros pilares de conocimiento haciendo que determinados pensamientos e ideas sean, con los años, quizá más inamovibles, aferrándonos a ellas, convencidos del control o dominio del conocimiento como algo estable, lo cual nos puede dar seguridad, pero nos priva de observar la realidad de otra manera.

El mundo en el que hoy vivimos es como la primavera, muy variable, con sus tormentas y aguaceros, pero también con su luminosidad y sus colores diversos.

Brotan hojas nuevas en los chopos junto al rio, nacen nuevas espigas en el campo,  las amapolas se hacen ver desde lejos,  la hierba crece y los aromas se expanden. No es una rutina, es un nuevo despertar, siempre diferente. ¿Y nosotros, algo nuevo hacemos?

Gandhi decía que la actitud que tomemos ante la vida es la misma que la vida tomará ante nosotros. Un motivo para no aferrarnos a lo conocido, abriendo con actitud positiva la posibilidad de enriquecer nuestros pilares del pensamiento con las ideas del otro, del diferente.  
No podemos ver con otros ojos más que los de cada uno, pero sí mirar de modo distinto. No podemos oir por otros oídos, pero podemos escuchar con otra actitud.




1 comentario:

Miguel Calderón dijo...

Estoy totalmente de acuerdo pero con el matiz siguiente. La regla que yo aplico es parecida pero no exactamente igual. Esto es como la construcción de una catedral o un gran edificio que puede durar más de un siglo. Vas consolidando una parte y avanzando al mismo tiempo en lo pendiente. Mantienes lo que ya has cimentado y levantado sólida y claramente y estás abierto a lo que te queda por hacer. hay que estar abierto y atento siempre pero no todo lo nuevo o diferente es mejor, hay que valorar y filtrar. El criterio selectivo de calidad debe primar sobre el de modernidad. Lo ajeno o diferente si es mejor que lo tuyo lo coges pero si es peor lo ignoras y apartas.

Publicar un comentario

Puedes realizar cualquier comentario a esta entrada, siempre con identificación.