13 diciembre 2016

DICIEMBRE DESPRENDE LA ÚLTIMA HOJA



Los árboles desnudos han regalado su última hoja al final del otoño cerrando un ciclo. Nuestro calendario también llega a su fin con la última página, pero nos ofrece un puente, símbolo de una invitación para caminar hacia la otra orilla, hacia el futuro, hacia el nuevo año 2017.
Son días cortos, fríos, días de sentir la soledad paseando por las calles de Salinas, pero quizá esa escasez de vida nos haga sentir más la necesidad de conversar, de compartir, en definitiva, de convivir de forma más abierta. 
Parece el contraste de la gran ciudad iluminada con artificiosidad y reclamo, de agetreo por las compras, los regalos y la exuberancia del consumismo, donde todo el mundo parece tener prisa, pero es la otra cara de la misma soledad, de la misma necesidad humana, que no se compra ni se vende, se siente y se comparte.
Cuando oigo a algunas personas expresar sus ganas de que pasen estas fiestas y contrasto con la ilusión de niños, me pregunto si verdaderamente llenamos nuestros hogares del alimento y los regalos que realmente todo ser humano necesita para disfrutar o, por el contrario, nos limitamos a ser obedientes cumplidores de un simple ritual.
Más allá de creencias o vivencias, ojalá estas fiestas nos brinden múltiples oportunidades de regalar y compartir  afecto, cariño y hacer un poco más felices a todas aquellas personas que están más solas y necesitadas de todo ésto, que es lo más importante para el ser humano.   
Antes de dar el último paso, la mirada vuelve inconscientemente hacia atrás. Recordamos acontecimientos personales vividos a lo largo de estos doce meses. En esa memoria están todas las personas queridas que durante este tiempo nos han dejado, a los cuales debemos lo que somos.  Sirvan estas palabras de pequeño homenaje hacia ellos y ellas y de compañía hacia sus familias.
Para todos, el deseo que en estas fiestas sintamos realmente la felicidad en cada uno, en cada familia de Salinas.  




2 comentarios:

Miguel Calderón dijo...

Hola Iñaki. Ya sabes que te expones a mi visión y contrapunto filosófico, habitualmente existencialista y pesimista. El día que el ser humano abandone su materialismo, estúpida soberbia y necedad por voluntad propia y no por obligación vital, entonces me apuntaré a las obras humildes y solidarias porque por desgracia ayudar a un necio es como administrar la medicina a un muerto. Hay gente que se merece todo y otros que no se merecen nada.Hay mucho perro del hortelano por ahí suelto.

AMIGOS DE SALINAS DE PISUERGA dijo...

Gracias por tu sincero y abierto comentario querido amigo, pero hay que tener en cuenta que el ser humano hace tiempo que abandonó "su materialismo, estúpida soberbia y necedad por voluntad propia". Son muchas las personas que encuentro cada día que han superado el umbral de lo mío, entrando en la casa de lo nuestro, que llena más. Si hablamos de la cara oculta de la luna es porque está la otra cara, la que vemos, pero ambas existen. Quizá no queramos ver la otra cara de la sociedad, buscando excusas y mirando el mundo con gafas de negros cristales que nos impiden incluso mirar hacia nuestro interior. Creo en la capacidad del ser humano de cambiar, ya que los pilares del conocimiento y actitudes personales no son inamovibles. A mayor cultura social y conocimiento, menores serán los temores, las inseguridades y mayor será la tolerancia y la implicación personal y colectiva.

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