23 noviembre 2016

NOVIEMBRE, CUANDO LA TIERRA ADORMECE Y CREA SU SILENCIO

Finalizando este anteúltimo mes del año, todos tenemos ya la mirada puesta en la Navidad, en el fin de año, las celebraciones, los regalos y todo lo que ello conlleva de preparativos, de anticipación, de consumismo incluso.
Pero en Salinas, parece como si desde el primer día del mes, se abriera un nuevo periodo en el ciclo anual, algunos vecinos y vecinas marchan a vivir a tierras de clima más suave; las calles se hacen aun más desiertas; los caminos con su alfombra ocre apenas reciben visitas y la tierra adormece en su silencio.
Un paisaje que rezuma melancolía y tristeza en nuestro interior. La fría soledad y el silencio parecen no estar hechas para el ser humano, que se resiste y se adapta ante la implacable naturaleza y su ritmo vital.
Más allá de adormecerse en la resignación y el conformismo de ver pasar el tiempo,  quizá sea un buen momento para poder aprender a crear nuestro silencio personal y colectivo. Nuestros sentidos están hechos para percibir lo que nos rodea y en ocasiones nos olvidamos de mirar hacia dentro. No hemos sido educados para ello y cualquier reflexión supone un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a realizar. No es cuestión de más o menos educación o cultura sino de hábito.
La naturaleza se da su tiempo de calma, de sosiego, en cambio nosotros, apremiados por el ritmo de la sociedad actual, parece que hemos de responder de forma automática e inmediata ante cualquier estímulo externo, lo cual no siempre conduce al acierto.
Por ello es bueno el tiempo de silencio, de sosiego y reflexión ante la hiperestimulación “navideña” que se aproxima y ante todas las informaciones que cada día ponen los medios de comunicación ante nuestros ojos y oidos.   

1 comentario:

Miguel Calderón dijo...

Amigo Iñaki, ya veo que con el tiempo acabarás siendo medio filósofo y poeta, multiprofesional, bastante propio de un profesor. La pena es que esa llamada que haces a la reflexión y búsqueda interior no tendrá eco suficiente para romper con las rutinas pero es bueno recordarlo. Ya sabes lo que dice mi filosofía alejada del optimismo navideño: que en este país hablamos porque "podemos" más que porque "pensamos" e incluso voceamos más que hablamos. No obstante y con mucha anticipación: Feliz Navidad y buen año 2017

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