07 julio 2016

"LA RIERA", UNA REVISTA DEL VERANO DE 1987

Hace casi 30 años que esta publicación vió la luz. Allá por el verano del 87, los jóvenes del pueblo decidieron poner en marcha una iniciativa cultural, en concreto, se lanzaron a la creación de una revista en la que se plasmara de maneras diversas la realidad y las inquietudes del momento.
Fue una tarea de equipo, una actividad creadora muy interesante y con mucha dedicación. 
Tanto en la elaboración de cada artículo, como en la construcción de la revista en su globalidad había una gran ilusión por "hacer algo" por Salinas en el ámbito cultural y social.
Después de casi tres décadas de aquel número 0 de la revista, ahora que llega el verano y Salinas vuelve a encontrarse con aquellos jóvenes y con los de ahora, puede ser un buen momento para seguir pensando "hay que hacer algo" por Salinas.
Los resursos tecnológicos son ahora mejores que nunca, unicamente falta el empujón para que durante estos dos meses se puedan elaborar pequeños artículos sobre aquellos temas históricos y  culturales que puedan ser de interés para todos. 
Aqui queda una propuesta abierta para este verano. 
¡FELIZ  VERANO ACTIVO!

1 comentario:

Miguel Calderón dijo...

Hola Iñaki y Amigos de Salinas de Pisuerga. Recuerdo perfectamente dicha revista y su proceso de elaboración. Guardo aún en un baúl de los recuerdos un ejemplar de la misma cuyas pastas eran casualmente amarillas pero nada que ver con el tópico de prensa amarilla. Si no recuerdo mal, hubo una tirada única (a un solo color) de unos 150 ejemplares e impresa (fotocopiada) en Burgos. Eso sí, autofinanciación pura ya que la respuesta popular fue rotunda y todas las casas del pueblo compraron un ejemplar.Estaba todo calculado previamente. !Bonita añoranza de viejos tiempos!. Años de luminosidad creciente en los que casi todo se hacía a mano y también dabas la mano abierta a casi todo el mundo. Sobre todo, éramos una buena cuadrilla de unos 15 jóvenes entusiastas. Corríamos en bici por toda la zona, veíamos el mundo de otra manera y lo pasábamos muy bien con muy pocas cosas. !Gracias a todos a aquellos (ahora cicuentones y sesentones) que se sumaron y participaron!. Pero, para bien o para mal, los tiempos cambian y el entusiasmo decae paulatinamente. No obstante, nadie es indispensable y el Pisuerga, tranquilo y ajeno, sigue su curso. El puente, con sus nueve ojos, contempla sereno el paso inexorable del tiempo.

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