03 julio 2016

EN JULIO, SALINAS SE LLENA DE VIDA



Tras las fiestas de San Pelayo parece que el pueblo recobra la vida. Con el tiempo estival y las vacaciones escolares las calles visten su silencio con vivos colores infantiles que viajan de acá para allá en sus bicicletas recién estrenadas. Bien cerca, quizá los abuelos y abuelas, siempre solícitos y complacientes, disfrutan también en amena conversación con aquellos vecinos y vecinas que no han visto hace tiempo. Igual que los vuelos de las mariposas, todos y cada uno disfruta de mil maneras, ese es el ambiente que se respira en estas fechas.

El periodo vacacional es un momento para aflorar las aficiones y todo aquello que nos hace disfrutar de forma individual o colectiva. Son múltiples las opciones, pero los gustos personales se van moldeando a lo largo de la vida. Mientras que los niños y niñas están abiertos a probar, a experimentar, incluso a imitar todas las actividades que el adulto le ofrece o realiza, a medida que nos hacemos mayores las actividades en el tiempo de ocio se consolidan, se reducen y no siempre somos conscientes de que hay aficiones que no hemos podido elegir con libertad o en igualdad con otras. El contexto social y los medios de comunicación han decidido por nosotros e inconscientemente nos acaba gustando aquello que de manera edulcorada y reiterativa nos ofrecen, además está bien visto.

Creo que debemos abrir nuestro abanico de aficiones y posibilidades para el disfrute activo del tiempo libre, frente a la pasividad de aquello que se nos ofrece para ser meros espectadores y consumidores amaestrados. Frente a la mera contemplación de determinados espectáculos deportivos, siempre tenemos la posibilidad de practicar alguno. Pero esto sólo depende de cada uno de nosotros.

En Salinas hay mil y una maneras de disfrutar y descubrir nuevas sensaciones, solo falta atreverse a romper la rutina, realizando nuevas actividades como visitar lugares y pueblos cercanos llenos de historia no conocida y minusvalorada o simplemente la lectura de un buen libro bajo la sombra de un árbol mientras se oye el plácido discurrir del rio.

Aprovechemos este tiempo de estío para disfrutar y ampliar nuestra capacidad de disfrute con nuevas actividades, con lo cercano, dando valor a lo que se tiene cultural e históricamente, de forma activa frente a la postura de mero espectador adoctrinado.

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