01 marzo 2016

MARZO, SIEMPRE ES POSIBLE UNA NUEVA PRIMAVERA



Hemos iniciado el tercer mes del año, atrás van quedando las largas y frias noches de invierno, la soledad de las calles y los días adversos, no solo climatológicamente, sino también por la pérdida de algunos vecinos, que siempre llevaremos en el corazón.
El invierno nos ha encogido el corazón, la tristeza nos quiere cubrir con su pesado manto gris, pero es momento de abrir bien los ojos, sin temor y empezar a mirar de otra manera el camino de cada día. 
En ese caminar, la realidad social actual parece embargarnos de incertidumbre, de impotencia y malestar ante múltiples situaciones más o menos lejanas: el desamparo de los miles de refugiados, la intolerancia, los abusos de todo tipo, el egoismo y la insolidaridad. 

Podemos ser insensibles ante estas realidades, podemos resignarnos al triste devenir, rebozándonos de infranqueable pesimismo, pero se nos olvida que hay otra forma de mirar, hay otra actitud más gratificánte y positiva, ahora bien, hay que buscarla y requiere más esfuerzo personal. Es aquella que supera desde el interés por conocer a los otros, el umbral de la crítica "retwiteada", haciéndose efectiva a través de la implicación personal. 
¿Qué mueve a esas personas que dejando la comodidad de sus trabajos cerca de casa han ido a socorrer a los que huyen de las guerras?
Más allá de las actitudes dominantes de exclusión al diferente, al que intuyo falsamente que me puede quitar el trabajo, existe otra mirada, otra manera de actuar que nos llena más como personas.  
Mientras el sol alarga su luz cada día un poco más y la tierra se despereza lentamente, no podemos permanecer impasibles dentro de nuestra pequeña cueva personal y perdernos las oportunidades que cada día nos puede ofrecer para implicarnos de una o de otra manera en tareas de ayuda y solidaridad, comprendiendo y empatizando con el diferente, dejando a un lado nuestras servidumbres, en muchos casos ya inconscientes, camufladas en nuestros porpios gustos y aficiones.
Por eso creo que otra nueva primavera es posible, más justa, más tolerante y solidaria, porque está en cada uno de nosotros y únicamente nos hace falta ser conscientes de ello y querer.  

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