21 febrero 2016

ADIOS, MAESTRO



Dedicatoria postuma a Juan Antonio Lombraña 
(por Luis Robledo).

Conocí a Juan Antonio Lombraña hace no demasiados años, al construir en Salinas de Pisuerga nuestro refugio familiar de verano.

Me acerqué a él atraído por su interesantísima obra artística. Digno de admiración su maravilloso trabajo de maquetista, reproduciendo en piedra, en principio el rico tesoro del románico de La Montaña Palentina, para ir abriendo posteriormente el abanico a otros lugares de interés. Fui buscando al artista y encontré, además, un amigo de los de verdad.

He seguido muy de cerca y fotografiado la primorosa labor de este inventor de miniaturas, siguiendo las distintas fases de su proceso constructivo. También he disfrutado con él cuando vió reconocida y recompensada su labor en determinadas exposiciones. No en el número justo que su creación merecía, esa es la verdad.

Hombre íntegro, extraordinario artista y amigo cordial e inquebrantable, siempre dispuesto a echar una mano a quien de él necesitara. Afable en el trato, afectuosa su actitud personal, marcó un ejemplo a seguir.

Se ha ido en silencio, de la misma manera en la que transitó por este mundo. Fue su norma de vida.

En su etapa laboral alcanzó el grado de Maestro albañil, la misma maestría perfeccionista que demostró en diversas actividades en los distintos trabajos artesanales que acometió, como maquetista y en otras labores en las que vertía su habilidad y su don creativo.

Con ese mismo rango jerárquico le saludaba yo siempre. Él se sonreía y callaba. Lo aceptaba de buen grado. Entendía el tono en el que se lo decíamos Maxi García y yo. Sabía que era un apelativo de respeto, aunque cariñoso.

La última vez que le vi, en persona, fue en fiestas de Navidad, en una parada fugaz en Salinas, para hacerle entrega de un calendario con temas de su pueblo que, en colaboración con Iñaki Torices, hemos realizado para los amigos. Estaba acatarrado, pero bien de salud.

Un día del pasado mes de enero, la intervención de Maxi resulta providencial. Contesto al teléfono de éste y me encuentro con la voz del Maestro, quien me da el primer y desgarrador aviso: Estoy ingresado en Palencia, estoy un poco mal, Luis. Esas y pocas más fueron sus lacónicas palabras. Efectiva y desgraciadamente, no se encontraba bien. Nadie podía imaginar un mal tan grave y tan fulminante.

Por desgracia, los pronósticos diagnosticados han resultado certeros y el Maestro nos ha dejado huérfanos de su compañía para siempre.

El mismo Maxi es quien me da la angustiosa noticia de su óbito, no por esperado, tan triste y doloroso.

Gracias Maestro por tu amistad, por tu saber estar y por tu arte. Siempre tendrás reservado un rincón preferente en nuestros corazones.

A través de estas líneas quiero expresar mis sinceras condolencias a Sarín, su hermana, a su familia y a Jose y Maxi García que han sido un esencial apéndice de los Lombraña y continuarán siéndolo a través de Sarín.
Luis Robledo

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2 comentarios:

JULIO JOSE DIAZ TORICES dijo...

con mi mas sincero pesar para la familia,y un adiós a una persona excelente, nos deja un maravilloso legado como artista maquetista.

max gar fer dijo...

Gracias Luís por tus amigables palabras.
Podemos cerrar la cita con la leyenda que figura en unos de los blasones que hay en Aguilar: " Velar se debe la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte".

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