09 agosto 2015

AGOSTO, LABORES Y LUGARES



Estamos ya en pleno mes de agosto, Salinas rezuma vida por todas sus calles y plazas, son días de reencuentros con amigos de la infancia y familiares en los lugares de siempre. Nos volvemos a saludar con ilusión y ensusiasmo, con el recuerdo de buenos momentos pasados. Nuestra memoria emocional se activa de forma automática y parece que el tiempo cronológico se ha desajustado y apenas ha pasado, pero el contexto personal nos delata.
Ahora resulta agradable recordar los tiempos de niñez y adolescencia, pero en aquellos años, el mes de agosto era un momento muy duro para los hombres y mujeres del pueblo, incluso para los niños y adolescentes.
Sirva la imágen superior de recuerdo y homenaje de aquellos sacrificados labradores y ganaderos. En este caso, José y Benito con sus vacas recogían la parva al atardecer tras una dura jornada en la era. Casi todas las familias del pueblo realizaban durante estos días de agosto las mismas tareas. Tras la siega venía el acarreo del trigo o la cebada hasta las eras. Una vez allí, hacían la parva y durante toda la mañana trillaban de manera monótona pero pertinaz, dando vueltas con el trillo tirado por un par de vacas. Posteriormente, con el "allegón" recogían lo trillado. Pero las tareas no finalizaban ahí, ya que quedaba la labor de separar el grano de la paja y la última, que era de transportar todo lo trillado, paja y grano, hasta la casa.
Estas labores suponían un gran sacrificio diario y para aquellos hombres y mujeres no habían descanso.
Ahora, en cambio, aquellos lugares, aquellas eras, se han transformado en parque, en polideportivo e incluso en residencia para personas ancianos. 
Además, el trabajo en el campo, aunque sigue siendo duro, los avances tecnológicos permiten realizar todas aquellas labores de forma mucho más eficiente.
Sin apenas darnos cuenta, las generaciones actuales hemos visto el avance tan trascendental que se ha realizado tanto en las labores como en los lugares, pero todo ello nunca hubiera podido realizarse sin el esfuerzo y la tenacidad de aquellos hombres y mujeres que lucharon por un mundo mejor para sus hijos e hijas. Todo lo que tenemos se sustenta en las bases que ellos crearon con aquel sacrificio, por lo que en estos momentos de mayor progreso, no deberíamos olvidar la necesidad de seguir construyendo, desarrollando iniciativas colectivas, de lo contrario, a las generaciones posteriores no les quedará más remedio que volver a empezar de nuevo.

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