02 marzo 2015

ESTRENAMOS MARZO, LA PRIMAVERA ESTÁ CERCA





Estrenamos marzo. Por fin, el crudo invierno va perdiendo su fuerza, a pesar de que el blanco manto que ha cubierto el paisaje y las calles durante todo febrero, se aferra a dejar su lugar al color de la primavera.
¡Qué ganas tenemos todos de que llegue el buen tiempo!
Igual que cada día el sol va ganando segundos de luz a la noche y a la oscuridad, nuestro ánimo, inconscientemente, va entreabriendo sus puertas con la ilusión que produce saber que caminamos hacia momentos mejores, en los que la vida vuelve a otro sentido. La seguridad con la que sabemos que de forma imperceptible pero permanente, la naturaleza va a tomar día a día sus mejores trajes multicolores, nos hace ser y estar abiertos a la nueva estación.
Quizá sea también un momento adecuado para que cada uno de nosotros haga también lo propio, es decir, igual que crisálida rompe con fuerza su caparazón y se convierte en mariposa, debiéramos desprendernos con ímpetu y convencimiento de ese duro caparazón personal dentro del cual nos sentimos a salvo, pero que no impide ver todas las luces, todos los colores de nuestro alrededor.
La primavera es como una nueva adolescencia, un periodo de cambios constantes, de buenas sensaciones, pero de grandes malestares, inconformismo y búsqueda. Quizá para  algunos sean ya muchas las primaveras vividas, no por ello ha de ser algo predeterminado, más bien al contrario, puede ser un gran momento para replantearse, para abrir el pensamiento a nuevas sensaciones, aficiones, modos de disfrutar de la naturaleza día a día. Una oportunidad para conversar y enriquecerse con empatía del pensamiento del otro, del diferente.
Nos aferramos a nuestras ideas porque las hemos elaborado cada uno internamente y pensamos que son nuestras. Cuando alguien tiene las mismas, las compartimos y eso nos acerca, pero nos resulta difícil cambiarlas, modificarlas, en definitiva, enriquecerlas cuando enfrente nos hallamos con una persona que piensa diferente. Quizá debamos reflexionar sobre lo limitados que podemos estar por nuestro propio contexto y que otros intereses mediáticos nos están influyendo de manera inconsciente y permanente, llevándonos al pensamiento único monocromático y obediente.
¿No es éste el caso de la afición por el espectáculo futbolístico, mal llamado deporte, ya que lo que hacemos ante la televisión no es practicar, sino ver? ¿Acaso necesitamos ver determinados programas de televisión para descansar o es para invitarnos a que no pensemos? ¿Porqué y quién permite que determinados objetos se conviertan en necesidad cuando no lo han sido nunca?
Reconociendo que podemos ser víctimas de muchos poderes sociales, económicos, mediáticos, no justificamos la falta de esfuerzo por el desarrollo y el respeto del pensamiento colectivo diferente, multicolor. Solo se aprende si se quiere aprender, si hacemos un esfuerzo por elevar nuestro conocimiento un peldaño, desanclándonos de la seguridad que supone lo que sabemos, lo que pensamos. Por ello, es necesario dejar las puertas abiertas a nuestro pensamiento para que crezca, compartiendo los condicionantes del otro y empatizando.
Así creo que es la primavera.   
     

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