01 febrero 2015

FEBRERO, EN EL CORAZÓN DEL INVIERNO...



El mes más corto del año se ha presentado con una nueva nevada. Ante los ojos de los vecinos y vecinas seguro que son múltiples la opiniones, y contradictorios los estados de ánimo. 
A los mayores, posiblemente les lleve a recordar las grandes nevadas de antaño junto con la satisfacción personal y colectiva de haber superado aquellos momentos. Rememorar los esfuerzos de todo el pueblo para abrir sendas y sobrevivir ante la adversidad y la penuria colectiva.
Otros, quizá pendientes del trabajo y las obligaciones, muestren su preocupación por el impedimento y la dificultad para desplazarse por carretera.
Los niños y niñas, en cambio seguro que muestran de forma abierta su alegría, se divierten viviendo el momento de forma espontánea, sin temor y con la inocencia típica de la edad.
Son formas distintas de ver, de vivir, de sentir. Todas ellas válidas por ser personales, pero quizá debamos aprovechar lo bueno de cada una de ellas para enriquecer la de cada uno, sin cerrarnos a una forma única de vivir, de sentir, de afrontar cada situación que se nos presenta en la vida.
Pronto serán los Carnavales y no se trata de disfrazarse tras una máscara, o proteger nuestra debilidad tras un caparazón, sino más bien empatizar con los ojos, con el pensamiento, con el corazón y querer entender que lo que piensan los demás puede ser fuente de enriquecimiento personal.
No se pueden olvidar las viviencias, experiencias y esfuerzos de nuestros mayores, ya que sin ellos no hubieramos llegado hasta aqui; tampoco podemos caer en la inconsciencia y negar que hay un mañana con deberes y obligaciones, pero ésto no debiera ser obstáculo para disfrutar del presente como lo hacen los niños, como lo hacíamos en la infancia, ya que es el presente lo único que tenemos para vivir, disfrutar y construir.
Unido a todo ello, quiero incluir el reciente video realizado por la Televisión de Castilla y León (la 8 de Palencia), a través del cual se ofrece una visión de Salinas, con dedicación especial al trabajo de un humilde pero gran artista del pueblo, Juan Antonio Lombraña. También se observan los cambios que en los últimos años ha tenido el pueblo, aunque no hubiera estado de más, dar valor y reconocimiento a los esfuerzos que anteriormente otras personas, vecinos y vecinas del pueblo realizaron, ya que sin ellos, quizá no podríamos sentir el orgullo colectivo que sentimos. Somos todos los que construimos cada día, por ello necesitamos que se reconozca la aportación de todos. Los que se fueron, los que vivimos y los que serán. 
 

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