18 diciembre 2014

LO QUE NOS TRAE Y NOS LLEVA DICIEMBRE


Finaliza el año 2014, para algunos, quizá sea un año más que se va; para otros, en cambio, lo  vivido a lo largo de sus días puede que se haya quedado grabado en la retina y en lo más profundo del corazón.
Cuando echamos la mirada hacia atrás, se agolpan en la mente vivencias agradables, retos conseguidos, momentos compartidos, se junto a otros recuerdos con sabor amargo, la pérdida de un familiar querido. 
Es el momento del balance, valorando todo lo que hemos hecho, los esfuerzos, ... frente a todo aquello que nos ha venido sin quererlo. Pero es también momento de coger fuerzas, de mirar hacia el nuevo año con ilusión y esperanza, sin caer en el tópico de que ya está todo hecho, descubierto y decidido.
En esta época en que las luces iluminan de forma extraordinaria las calles de las ciudades y en especial los grandes comercios, llamándonos a celebrar con y en el consumo, quizá lo que más debamos regalar es aquello que no se compra ni se vende en las tiendas, ya que es lo que verdaderamente nos llena de ilusión. Una sonrisa, un apretón de manos, un abrazo, un tiempo dedidado a los niños o mayores de la casa o con el vecino o vecina que está solo.
Con la disculpa de La Navidad, se nos arrastra a comprar y regalar cosas que no dejan de ser más que un símbolo, pero en esta sociedad apresurada, parece que importan más los símbolos que los sentimientos que hay en el fondo.
La familia, el vecino o vecina cercanos, los niños más allá de los objetos, requieren nuestro tiempo, nuestra atención.
Es buen momento para disfrutar de lo sencillo y construir ilusiones para el 2015.     

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes realizar cualquier comentario a esta entrada, siempre con identificación.