04 junio 2014

EN JUNIO, LA FIESTA DE SAN PELAYO




Todos los meses del año tienen algo especial, pero quizá sea junio el más esperado, el más deseado. Son días largos, con luminosidad, en los que el agricultor observa cómo el color del campo se amalgama gracias a la potencia de los rayos del sol y va adquiriendo de forma imperceptible, día a día, su madurez; el estudiante apura los últimos días del curso escolar, ávido de las deseadas vacaciones estivales; las calles del pueblo parecen tomar más vida, compartiendo encuentros casuales con el sosiego que proporciona el buen tiempo.
Además, como cada 26 de junio, celebraremos la fiesta del pueblo, San Pelayo. Momento de unión y confraternización, más allá de lo estrictamente religioso. Aunque la festividad no coincida con fin de semana, son muchas las personas que se acercan cada año al pueblo para compartir y disfrutar de este día.
 Esta celebración forma parte de nuestra tradición y cultura, por ello, sería importante durante este mes resaltar las pequeñas acciones encaminadas a EDUCAR a las generaciones más jóvenes en torno a los valores que unen, en el respeto a la naturaleza, a la cultura y costumbres. La educación es un arma de construcción masiva. Conocer a fondo y cuidar de lo nuestro puede ser muy divertido además de ayudarnos a construir un mañana mejor.
EDUCAR es dar sentido y comprender las raíces de todo aquello que, en ocasiones, por olvido, con el paso del tiempo ha llegado a ser una mera rutina sin sentido.
EDUCAR es dar la oportunidad de opinar y crear opinión, respetando al diferente, pero siempre buscando lo que nos puede unir a él, por muy antagónico que sea su pensamiento.
EDUCAR puede ser recordar a los jóvenes la historia de San Pelayo o aquellas celebraciones de la juventud de antaño.
EDUCAR es compartir el saber, pero también compartir lo que somos.
Disfrutemos este mes como una oportunidad para EDUCAR.




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