04 mayo 2009

MAYO 2.009

La vieja, pero siempre nueva iglesia, permanece a la espera de todas las personas que llevan y han llevado este pueblo en su corazón. Más que un símbolo religioso, es una señal de permanencia, de persistencia y de afecto compartido.

Un simpatico rincón con nuevo colores y calores junto a la antigua escuela.


Es el momento en que los árboles muestran su mayor dulzura, su preadolescencia veloz. Un nuevo necer y renacer, una nueva vida, una esperanza, un motivo de ilusión y reencuentro. Siempre un nuevo aprendizaje.
La nueva presa ha sido objeto de observación y admiración de cuantos en estas fechas se han acercado al querido puente.En la Paza Mayor, junto al Ayuntamiento, una figura de rígidas formas, contrasta con el carácter del paseante y autóctono. Quizá no sea el indicativo del calor y color que se rezuma en este lugar. En otro momento llegaremos a entender este negro sobre verde.Se divisa la estación del tren de FEVE entre los aún desnudos chopos, junto al Pozo Pescadilla.
Un poco más allá, la pasarela remozada. Con la nueva presa y la caseta, aunque cualquier paseante deba ahora realizar un requiebro ante ella para alcanzar el camino que nos lleva desde el puente hacia Barcenilla.
Las cigüeñas por doquier, quizá demasiadas, buscan los manjares que la naturaleza les ofrece. Con ellas, ha vuelto la luz y la vida a determinadas zonas del pueblo.

En el otro extremo del pueblo, el arco junto al rio Pisuerga, acoge en su regazo la primavera hecha árbol.

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