04 noviembre 2018

NOVIEMBRE, OTRA FORMA DE VER EL TRÁNSITO



Una visión diferente de un lugar conocido puede crear una sensación extraña, nos hace pensar, incluso dudando si se trata de un lugar de Salinas. La imagen de este mes, amablemente cedida por un profesional de la fotografía, nos muestra uno de los lugares más emblemáticos y queridos, el puente.
El primer día de noviembre, todas las familias del pueblo cruzamos a la otra orilla para honrar a los seres queridos que nos precedieron. El puente es símbolo del tránsito de la vida a otra vida. Apenas nos separan un centenar de pasos sobre los nueve ojos de la robusta construcción, corta distancia pero impregnada de tristeza por la pérdida de seres queridos al pensar que todo se acabó allí, pero nuestros ojos emocionales no nos permiten ver más allá del tránsito a la otra vida.
Mientras caminamos, el agua de la vida continúa su discurrir bajo el puente, pero hay otra forma de ver este río de la vida y especialmente el tránsito, igual que ese agua que fluye pasa a formar parte del agua que descansa en el embalse, pero el agua es y sigue siendo, del mismo modo, la persona, más allá del tránsito, también es y sigue siendo, al menos en nosotros, aunque no la veamos. Por ello, no hemos de dejar que la tristeza sea el sentimiento predominante, sino el pensar en toda la riqueza que ha supuesto para cada uno de nosotros discurrir en la vida junto a ellos y ellas abriéndonos horizontes nuevos.


17 octubre 2018

¿OCTUBRE DECRECIENTE?


Ha discurrido más de la mitad del mes de Octubre, los días inexorablemente se van acortando, el silencio se quiere adueñar de las calles del pueblo, pero ese manso aletargamiento es interrumpido por el paso de algún coche de vez en cuando, o por la pisada sosegada de algún vecino o vecina. Todo parece invitar a la melancolía y la tristeza, a cerrar los ojos y dejarse arrullar hasta dormir, pero no podemos perdernos la obra natural del gran pintor llamado otoño.
Los cuadros naturales que nos ofrece Salinas en octubre son todo un placer para admirar y disfrutar. Buena prueba de ello son las fotografías que mis amigos Miguel Angel y Paco han plasmado. Los rojos, ocres y amarillos se entrelazan con los verdes, regalándonos todo el calor que han atesorado durante la época estival.
Es el calor de los que allí viven, con todas sus tonalidades y diferencias, los que, a pesar de que las hojas caigan, guardan de forma perenne los sentimientos de una comunidad. Pocos, sí, mayores, también, pero es nuestra acuarela otoñal.
Ningún pintor se conformaría con tener un único color, ni desdeñaría su propia paleta de colores, por muy sencilla o vieja que fuera. Tampoco la naturaleza muestra temor a lo nuevo, ni sus colores jamás se han peleado entre sí, al contrario, al mezclarse han enriquecido la gama.
Disfrutemos de nuestro otoño multicolor.


(Imagen de Miguel Calderón)



 (Imagen de Francisco Valencia)


02 septiembre 2018

EN SEPTIEMBRE, LA FIESTA DE QUINTANAHERNANDO


Sin apenas darnos cuenta, seguro que demasiado deprisa para muchos, el verano camina hacia sus últimos días, languideciendo pausadamente a lo largo de este mes de septiembre. Pero para un buen cierre de estos días de asueto, tenemos el próximo domingo día 9 la fiesta de Quintanahernando. Una sencilla celebración en la ermita junto con una posterior paella.
Aprovechando la ocasión, queremos incorporar un poco de historia y arte en referencia a este lugar, de la mano de Héctor Fuente, quien amablemente nos ha facilitado el texto que se refiere a continuación.

Una de las cosas que más llama la atención cuando uno visita por primera vez la ermita de Quintanahernando, es su ubicación. Se encuentra en un bello entorno natural de praderías y robledal en la ribera del río Pisuerga (prácticamente rodeada por las aguas del embalse de Aguilar, cuando éste se encuentra próximo al límite de su capacidad), alejada casi un kilómetro hacia el sur del núcleo urbano de Salinas de Pisuerga.
Parece ser que nos encontramos ante la parroquia de un antiguo despoblado medieval, denominado como Quintana Ferrando, según la primera mención documental encontrada del lugar, fechada en el año 1210. En dicha mención y en otras posteriores del siglo XIII se hace referencia a diversas ventas y donaciones de varias heredades del entorno (un palacio o casa solariega, huertos, prados y molinos) a los monjes del Monasterio de Aguilar.
A mediados del siglo XIV el lugar, perteneciente a la merindad de Liébana-Pernía, es solariego de Fernando Díaz Duque y aparece ya mencionada la “eglesia de Santa Maria en Quintana Ferrando” en el Becerro de los Beneficios del obispado de Palencia.
Si nos fijamos en la estructura del edificio también resulta llamativa su planta, excepcional en el románico de la zona. Consta de una cabecera rectangular o capilla mayor a cuyo lado norte aparece adosada otra capilla de menor tamaño, ambas son de época románica y están comunicadas entre sí por un arco apuntado y abiertas al oeste a una nave mayor con arcos también agudos. En el arco que da acceso a la pequeña capilla lateral encontramos dos capiteles bellamente decorados, especialmente el izquierdo. En el exterior destaca la ornamentación del vano de la capilla mayor y se observan también varios canecillos con perfil de proa de barco.
De la nave primitiva solo se conserva el muro norte, con la espadaña de dos vanos para las desaparecidas campanas. Según el historiador M. Á. García Guinea, en la parte interior de este muro norte existía un banco corrido, que habría quedado oculto cuando en los años 60 del pasado siglo, se elevó el nivel del suelo de la ermita, para evitar que el agua entrase en la misma, durante los periodos en los que el nivel del embalse de Aguilar se aproximaba a su cota máxima.
Al parecer la ermita sufrió otra importante reforma anteriormente, como se documenta en la inscripción que aparece grabada sobre la portada: REFORMADA ESTA ERMITA / POR D. PABLO POLANCO. PÁRROCO Y ARCIPRESTRE. AÑO 1896. NUESTRA SEÑORA DE QUINTANAHERNANDO. Quizás esta reforma fue la que afectó y modificó los muros oeste y sur de la nave. Junto a la entrada también se conserva una sencilla pila bautismal, de traza románica.
Aunque no se sabe a ciencia cierta, es posible que la ermita estuviese vinculada por propiedad a alguna familia (quizás herederos de aquel Fernando que instaló aquí la quintana en época medieval y dió origen al antiguo poblado de Quintana Ferrando), y que la pequeña capilla adosada al norte, pudiera tener un carácter privativo o como lugar de enterramiento de los señores del lugar, lo que explicaría la original y peculiar organización del espacio interior.

Como complemento a este texto debemos señalar que en el entorno de Salinas de Pisuerga, existieron en torno al siglo XIV tres Cofradías de ganaderos, que eran los asentamientos más importantes de la zona. Nos referimos a San Lorenzo en el Monte Arriba, San Román en el límite con Barcenilla y San Juan en la otra orilla del río frente a la ermita, existiendo lógicamente una vinculación de ésta última cofradía con la propia Ermita, no obstante, debido a la falta de documentación escrita nos impide una mayor profundidación al respecto.
 
FELIZ FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE QUINTANAHERNANDO



03 agosto 2018

AGOSTO Y SU RUBIO PELAJE



Este año ha costado, pero por fin, ha llegado el rubio más deseado para muchas personas con el regalo bien merecido del tiempo vacacional. Con él las calles de Salinas adquieren músculo social, al menos por un corto periodo de tiempo. Los reencuentros entre hijos e hijas del pueblo son como las bobinas de paja que salpican las tierras, pero llenas de emoción y alegría por el simple reencuentro. Un año más nos volvemos a ver aquí, que no es poco.
También nos podemos cruzar con personas desconocidas para las que el obsequio de un simple saludo es una puerta abierta al pueblo y sus gentes, un simple recuerdo más allá de lo visible.
Los gritos infantiles aderezan los lugares más lúdicos y el río, como siempre, está a la altura de las circunstancias para ser actor y espectador.
El calor puede ser excesivo, pero en estas tierras acostumbradas a los extremos, no es un obstáculo para el disfrute, ya que somos conscientes de lo efímero que es; siempre valorando de manera especial, el calor que brinda el ser humano que regresa a las raíces.
Agosto siempre nos brinda una gran ocasión para disfrutar de todas las posibilidades que nos ofrece este contexto y llevarnos la mochila bien cargada de satisfacciones y buenos recuerdos.
Que así sea.

14 julio 2018

JULIO, REGRESO ESTIVAL A LAS RAICES


El camino de hierro que propició en su día la emigración de muchas personas del pueblo, es hoy símbolo de su regreso para compartir el tiempo estival entre las raíces familiares, disfrutando de aquellos lugares impregnados de añoranza.
Igual que cada una de las traviesas de la vía unen ambos railes, se producen  reencuentros personales bañados de emoción y recuerdos.
Cada persona ha ido construyendo su propio camino en la vida, pero, al menos por un tiempo, se vuelven a cruzar, todo depende de la actitud individual y colectiva para que ese cruce sea satisfactorio y agradable para todos, al fin y al cabo la estación término es la misma.
Este verano, opuesto totalmente al pasado, no deja de sorprendernos con tormentas casi diarias; la escasez de agua del año anterior tiene ahora su contrapunto en el exceso, pero al fin y al cabo, ambos son verano. Lo mismo le ocurre al ser humano en sus contradicciones, aunque en este caso, dispone de las capacidades de autorreflexión y de autocrítica, mirando hacia dentro antes de proyectar desazón hacia el otro, hacia el diferente. 
El trazado de la vida de cada persona es diferente al de los demás, los paisajes, las experiencias, las posibilidades,...; pero con frecuencia deseamos que los otros realicen el mismo recorrido y a la misma velocidad que nosotros, pero eso es imposible, el trazado es de vía única.
Los pasajeros que suben al tren de cada uno, nunca sabemos cuando se van a bajar, ni siquiera cuando llegaremos al final de trayecto, por lo que quizá sea necesario vaciar el lastre de "lo mio" y hacer buen acopio de empatía para que la máquina no se detenga en los parajes de la soledad.

13 junio 2018

JUNIO, SE ACERCA LA FIESTA DE SAN PELAYO


Una primavera más lluviosa que lo habitual empieza a tener contados sus días. Los embalses bien cargados, lucen con generosidad su potencial, mientras los campos peinan sus largos cabellos verdes a la moda adolescente. Así se nos acerca el verano, con la rebaja de la soledad en las calles de Salinas, conquistadas por las voces estudiantiles, gozosas de sus vacaciones. Pero la puerta de entrada a este tiempo estival es la Fiesta de San Pelayo.

Aunque ya hemos citado en otros momentos la historia de San Pelayo, conviene recordar que este niño gallego de 14 años fue martirizado en Córdoba precisamente el 26 de junio del año 925. Sus restos fueron trasladados inicialmente a León (año 967), pero posteriormente y de manera definitiva al Monasterio Benedictino de Oviedo que lleva su nombre. Por lo que su veneración en Salinas podría remontarse incluso a momentos anteriores a la construcción de la actual iglesia.

A pesar de que este año será un día laborable, seguro que muchas personas se acercarán al pueblo para compartir las sencillas celebraciones que se realicen. Momentos para disfrutar y compartir alegría por encima de las diferencias, aunque también para recordar a todos los vecinos y vecinas que nos han dejado en los últimos doce meses y que celebraron con entusiasmo este día.



¡FELICES FIESTAS DE SAN PELAYO !

Anualmente, Ricardo y Javi, los propietarios del Hotel Rural Casa de las Campanas, organizan una comida en fechas próximas a la festividad de San Pelayo. En esta ocasión me han hecho llegar el cartel anunciador bajo el título de "JORNADAS GASTRONÓMICAS, AMIGOS DE SALINAS", que seguidamente acompaño. 




28 mayo 2018

RETAZOS HISTÓRICOS DE SALINAS DE PISUERGA. 2ª PARTE. BEHETRÍAS DE CASTILLA

Continuamos en el Siglo XIV para adentrarnos en el libro “BECERRO.LIBRO DE LAS BEHETRÍAS DE CASTILLA”. Un manuscrito de dicho siglo, que alguna vez seguro que habeis oido nombrar.

En primer lugar, llama enormemente la atención del nombre de este documento, por lo que vamos a intentar aclarar su denominación. Se trata, según la definición de la RAE de un  “Libro en que, de orden del rey Alfonso XI y de su hijo Pedro I, se escribieron las behetrías de las merindades de Castilla y los derechos que pertenecían en ellas a la Corona y a otros partícipes”. Fue un auténtico registro oficial que documentó la titularidad de aquellas tierras de la Meseta Norte. Además de esta obra, el Archivo de Simancas, la Chancillería de Valladolid y otras entidades conservan numerosos documentos que registran aquellas behetrías firmadas en los siglos XI y XII.

La palabra “becerro” se debe a la piel en la que se escribió dicho libro. Por otra parte, las “behetrías”, antiguamente, hacían referencia a aquellas poblaciones cuyos vecinos, como dueños absolutos de ellas, podían recibir por señor a quien quisiesen. No obstante, eran de varios tipos: unas denominadas “cerradas”, “de entre parientes” o “de linaje” podían elegir por señor a quien quisieran, con tal que fuese de determinados linajes que tuviesen naturaleza en aquel lugar. Otras, en cambio, eran denominadas “de mar a mar”, haciendo referencia a las que libremente podían elegir señor sin sujeción a linaje determinado, por haber sido extranjeros sus conquistadores y haberse luego ausentado de los reinos de la Península.
El origen de las “behetrías” es del siglo IX, en las benefactrías del Reino de Asturias con las que un hombre libre suscribía un contrato con otro –que podía ser un campesino libre como él, un caballero villano o un militar– poniendo sus tierras bajo la protección de éste, de forma voluntaria, con el fin de que le hiciese el bien como benefactor y, por ejemplo, le protegiera frente a las razzias de los musulmanes, escaramuzas muy habituales en aquellos siglos en que el norte del Valle del Duero era una extensa tierra de nadie. A cambio, el vasallo trabajaba las tierras para su señor, le pagaba impuestos y tenía la obligación de alojarlo y alimentarlo (derecho de yantar) si aquel viajaba con su séquito por la behetría.
Al acceder al trono, el rey Pedro I de Castilla celebró unas Cortes en Valladolid en 1351, ordenando la publicación del libro del que hablamos, “Libro Becerro de Behetrías” con la intención de  inventariar la situación de la propiedad de las tierras en más de 2.400 núcleos de población de las actuales Comunidades Autónomas de Cantabria, La Rioja y Castilla y León. Aquellos terrenos podían pertenecer al rey (realengos), a un monasterio (abadengos), a un hidalgo (solariegos) o a los particulares que los vinculaban a otra persona mediante este particular régimen jurídico de las behetrías; sin embargo, la finalidad última de este inventario no era más que tratar de satisfacer los deseos de los hidalgos y que las behetrías desaparecieran, en su propio beneficio, para ampliar sus dominios con nuevas tierras solariegas (como auténticos señores feudales) y eso sólo lo podía conceder el rey.
Encontramos la referencia a Salinas de Pisuerga en las páginas que se acompañan:



Nos habla de un lugar solariego que es de “Ferrando García Duque e de fijos de Ferrando Díaz Duque”.
Existiendo unos “Derechos del Rey” al que pagan  “... monedas e serbizios e que non pagan yantar nin fonsadera”.
Pero junto a ésto se indican otros “Derechos de los señores” consistentes en que...

  • “Dan cada año por infurción de cada solar poblado al señor cuyo es el solar diez e seys celemines de pan por medio trigo e cevada”.
  • “Dan cada año a don tello por martiniega 1x. Mrs”. 
En el caso de Salinas, parece ser que el lugar se compartía a mitades entre Don Tello y las dos ramas de la familia Duque (Ferrando García Duque e de fijos de Ferrando Díaz Duque). Esta familia Duque, es uno de los grandes linajes de la historia y procede de Cantabría. Los citados anteriormente fueron señores de Barruelo de Santullán durante el reinado de Pedro I de Castilla, observándose la simulitud del escudo de esta familia Duque  compuesto de barras y armiños y el primero de los cuarteles del escudo actual de esta localidad. Por otra parte, se cita a Don Tello, haciendo referencia a Tello de Castilla, (Mérida, junio 1337-Medellín, 15 de octubre de 1370), hijo natural de Alfonso XI de Castilla y de Leoñor de Guzmán,  el cual fue I Señor de Aguilar de Campoó, Castañeda, Berlanga, Monteagudo y señor consorte de Lara y de Vizcaya.En el texto se habla de varias obligaciones tributarias, que son la aplicación del Fuero Viejo de Castilla -escrito a mediados del siglo XIV-, donde dice que los cuatro atributos no enajenables del poder regio son moneda, justicia, fonsadera "e suos yantares". Que podríamos traducir como: política monetaria, poder judicial, defensa y recluta y servicio a la corona. Pero en la Edad Media la moneda no abundaba, siendo varios los elementos con que se recaudaba: trabajo, especie y dinero. Para los clérigos y nobles o señores feudales la serna -el pago en trabajo- era un sistema útil frente al interés del rey que tenía sus posesiones, el realengo, dispersas. No obstante, clarifiquemos cada uno de estos impuestos:
La infurción pudo haber sido inicialmente una ofrenda o regalo del cultivador al dueño de la tierra, más que un tributo o renta, ya que tal como aparece en este libro de "Becerro de Behetrías", en  casos como el de Salinas, se llegaba a pagar al "señor" sin que tuviera que ser el rey.
En el caso de Salinas, no existía el pago al Rey por alojamiento y mantenimiento “yantar y fonsadera”: Este tributo tenía carácter general desde el siglo XIII aunque, antes, no era así y, además, se practicaba con mayor frecuencia en León que en Castilla.
La martiniega era el impuesto más antiguo, pagado el día de San Martín, y que quizá proviniese del derecho exigido al campesino que se asentaba en un terreno no cultivado previamente (la repoblación de la Meseta del Duero se efectuó frecuentemente mediante ocupaciones de tierras vacías). Este impuesto se mantuvo hasta la Constitución de Cádiz.
Aunque nos hallamos en el Siglo XIV, hemos retrocedido algunos años en el tiempo respecto al documento ofrecido en el primer capítulo, quedando ahora el interrogante sobre la posesión de Salinas, ya que en el texto referido al Privilegio de varias exenciones y franquezas al Concejo de Salinas de Rio Pisuerga”, aparecen como señores del lugar Don Pero Alfonso Girón y su espesa Doña “Elvira Duquesa”. No disponemos actualmente de documentación que lo acredite, pero intuimos a través del apellido Girón, la vinculación con Don Tello por parte masculina, siendo Doña Elvira la vinculada con el territorio de Ayala, no obstante, son interrogantes para desvelar.



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19 mayo 2018

RETAZOS HISTÓRICOS DE SALINAS DE PISUERGA. CAPITULO 1


La coyuntura que ofrece la Exposición de las Edades del Hombre en Aguilar de Campoó, dando visibilidad especialmente al arte románico de la montaña palentina, nos sirve de motivo para realizar una aproximación a la historia de una de las villas más emblemáticas de la comarca, Salinas de Pisuerga.
El objetivo de estos apuntes históricos es compartir una sencilla aproximación a la historia de esta VILLA DE SALINAS DE PISUERGA a través de varios documentos, así como elemento motivador para posteriores investigaciones. 
Iniciamos esta andadura en el SIGLO XIV con el siguiente documento:
 
En concreto, con fecha de 12 de enero de 1387, época en la que reinaba Juan I de Castilla (1358-1390), tal como refleja este libro, se concede por Orden Real a D. Pero Alfonso Girón, que fue Oficial en la Casa del Rey y dueño de los lugares de “Salinas cerca del Rio Pisuerga y de Aoyala” la “franqueza y libertad a veinte vecinos labradores que vengan a poblar y morar en los dichos lugares...”.

De dicho documento podemos extraer algunas informaciones y conclusiones interesantes:


* El albalá de tal privilegio fue otorgado en enero de 1387, reinando Juan I de Castilla, pero la carta oficial se expidió en las Cortes de Madrid el día 13 de diciembre de 1393, reinando en aquel momento Enrique III de Castilla (1390-1406). Posteriormente es confirmado dicho privilegio por los reyes sucesivos (Juan II en Segovia, el día 17 de septiembre de 1407; Enrique IV en Palencia, el 20 de enero de 1457; Reyes Católicos en Valladolid, el 30 de enero de 1481; Carlos I en Valladolid, el día 19 de mayo de 1518; Felipe II en Madrid, el 3 de noviembre de 1563; Felipe III en Valladolid, el 18 de agosto de 1605; y por último por Carlos II en Madrid, el día 10 de enero de 1698). De esta manera, se puede argumentar que dicho privilegio se mantuvo, al menos, hasta finales del siglo XVII, ya que Carlos II falleció el 1 de noviembre de 1700, último monarca de la Casa de Austria. El rey posterior, Felipe V abolió la mayoría de los Fueros y privilegios.

* En el momento en que se otorga tal Privilegio, el citado Pero Alfonso Girón era el dueño de tales lugares, pero ya había fallecido, siendo su viuda Doña Elvira Duquesa la heredera de las posesiones y por tanto, de tal privilegio.

* La franqueza y libertad viene otorgada debido a ser lugares despoblados, repartiéndose inicialmente para diez vecinos en cada lugar (Salinas de rio Pisuerga y Aoyala), pero que la heredera, Doña Elvira Duquesa solicita que sean otorgados los veinte vecinos a Salinas, lo que es aceptado por la autoridad competente, tal como se indica en este documento.

* El privilegio consistía en otorgar a esos labradores vecinos que fueran “francos é quitos é escusados para siempre jamás de monedas, y de servicios y de yantares é de martiniegas y de ir ni enviar por lanceros ni por ballesteros ni ir por galeotes ni pagar en ello ninguna cosa y demás carga...”.
El citado Pero Alfonso Girón según la documentación hallada, estuvo vinculado a la Casa del Rey, figurando en 1380 como oficial sin indicación de oficio y cargo. Por otra parte, sabemos de dicha vinculación a la Casa Real a través de varios documentos fechados en Burgos (1379) y en Madrid (1383).
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