03 febrero 2019

FEBRERO, PEQUEÑO CORAZÓN DE INVIERNO

Palpita a ritmo lento, con su cara pintada de blanco solloza por la soledad. Sus gélidas lágrimas caen con virulencia, es el viento de frustración por el vacío. En estos primeros días, ha extendido con celeridad su manto monocolor haciendo todo más uniforme, borrando, limpiando las diferencias, haciendo todo uno.
Circunstancia adversa que crea una necesidad individual y colectiva. Hay que abrir de nuevo las calles, los caminos que compartimos todos. Rebrota el sentimiento colectivo de solidaridad como flor de invierno que fácilmente olvidamos.
Esa actitud colectiva es la que permite que nuestro pequeño corazón de invierno sea, no solo mío, sino más nuestro, palpitando con mayor fuerza e ilusión frente a la soledad y el vacío.
No podemos quedarnos como la solitaria estación del tren, inmóvil, apenas abrazada por algunos árboles semidesnudos esperando pasivamente la llegada de otros tiempos mejores. Somos el tren, con todas sus unidades inexorablemente unidas y convertidas en locomotoras en busca de estaciones mejores y de nuevos pasajeros. Ahora bien, para este viaje hemos de vaciar la maleta del pesado e inconsciente escepticismo personal y llenarla con actitudes y valores que hacen colectividad.


11 enero 2019

2019, UNA NUEVA MIRADA, ¿HACIA DÓNDE?





Junto a una imagen del cielo nocturno, encontré recientemente la siguiente frase:

“Quien mira hacia fuera, sueña.

Quien mira para adentro, despierta”

Parece contradictorio, ya que soñamos cuando dormimos y al despertar abrir los ojos para ver el mundo que nos rodea, pero en realidad cuando estamos bien despiertos es cuando creamos ilusión, pensamos en el futuro más o menos lejano y construimos nuestras pequeñas metas, pero ésto únicamente es posible con reflexión interna reavivando las posibilidades reales que uno puede tener, sacando las fuerzas necesarias para hacer realidad lo soñado.

Será fácil argumentar que muchas personas sueñan despiertas, ahora bien, quizá sea peor no tener ilusiones por cumplir, deseos por hacer realidad. Precisamente éstos deseos e ilusiones permanentes son el motor del ser humano hacia el progreso.


Nos hemos adentrado en el bosque desconocido llamado 2019 dando los primeros pasos. Cada día ante nosotros aparece un nuevo puente para cruzar, siempre nuevo y desconocido, distinto para cada uno, pero igual para todos si se entiende como una oportunidad para mirar hacia fuera avivando las ilusiones y la conciencia social pero también para mirar hacia dentro despertando la capacidad de disfrutar y afrontar nuevos retos sin dejarse llevar por los avatares del momento.

28 noviembre 2018

EN DICIEMBRE, “NO ME FELICITES LAS NAVIDADES...”

 
Al día siguiente de la invasión comercial del “viernes negro”, nos sumergen en el tiempo navideño, para que sigamos dedicando el tiempo a “qué compramos”. Todo ello bien aderezado y enlatado que a modo de un arpegio nos invita a felicitar “las navidades”.
Pero, tras el envoltorio no hay mucho más. Cuando pasen esas fiestas para las que aún nos resta recorrer el último mes del año, todas las felicitaciones se habrán quedado en humo, quizá ni siquiera eso.
Por ello, ante la proximidad de estas fechas, quizá lo importante no sean los regalos, sino nosotros mismos, las personas que acompañan y comparten tiempo y aquello que no se compra ni se vende.
Tras pasar los días festivos, los deseos de felicidad no son tan abundantes, por lo que “NO ME FELICITES LAS NAVIDADES, FELICITÉMONOS CADA DÍA POR QUERER COMPARTIR LO QUE NO VA A VOLVER JAMÁS”. Es ese tiempo que podemos hacer más agradable a los demás, a pesar de las diferencias.
La Navidad es un único día al año, pero sí podemos hacer que los deseos para esa noche y ese día llenen las 365 hojas de nuestro calendario durante el 2019. Unicamente depende de nuestra actitud, quizá con las puertas más abiertas a la emoción durante estas fechas por ser unos momentos entrañables para las familias. Por ello, un recuerdo y acompañamiento para aquellas familias que durante este año han perdido algún familiar.



23 noviembre 2018

GRACIAS POR RECUPERAR SU MIRADA

Desde ayer han vuelto al presente, han superado la larga noche y la congelación a la que parecían estar condenadas. Las cámaras web del Ayuntamiento han vuelto a la vida, a su tarea permanente de ofrecernos su mirada hacia la Plaza Mayor y alrededores, siempre en el presente.
Sirva este mensaje como agradecimiento especial a la persona que ha realizado las gestiones para su restablecimiento.



20 noviembre 2018

CONGELADAS EN LA NOCHE, ESPERANDO EL DÍA



El pasado 6 de noviembre en torno a las 23:35, se quedaron congeladas, detenidas en el silencio de la noche. Apenas unos segundos de diferencia entre una y otra. Se quedaron con la mirada fija en la realidad de aquel instante como si quisieran inmortalizarlo, pero no fue un momento especial. La realidad ya no es esa, sus retinas hoy no son capaces de captar el ahora, el presente del lugar, tal como es su función, se quedaron en el pasado.

No me agrada ver Salinas en una noche permanente, ni anclado en el pasado, aunque sea más o menos cercano. Los que somos pero no estamos deseamos que allí se vea la luz cuando es de día y la noche cuando el sol ya se ha ido, ver y vivir el presente como si estuviéramos.

Por este motivo, sugiero que de nuevo se dé vida a las cámaras web de la Casa Consistorial de Salinas lo antes posible, ya que somos muchos los que anhelamos el pueblo y con cierta frecuencia nos colamos a través de estas pequeñas rendijas para acercarnos y disfrutar virtualmente de la Plaza Mayor y alrededores.

Desconocemos las causas del funcionamiento irregular de estas cámaras web en los últimos meses, no obstante, creo que son una adecuada ventana para expandir la imagen de la villa a través de internet, por lo cual sería conveniente prestarle interés y tener en consideración su adecuado mantenimiento.

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04 noviembre 2018

NOVIEMBRE, OTRA FORMA DE VER EL TRÁNSITO



Una visión diferente de un lugar conocido puede crear una sensación extraña, nos hace pensar, incluso dudando si se trata de un lugar de Salinas. La imagen de este mes, amablemente cedida por un profesional de la fotografía, nos muestra uno de los lugares más emblemáticos y queridos, el puente.
El primer día de noviembre, todas las familias del pueblo cruzamos a la otra orilla para honrar a los seres queridos que nos precedieron. El puente es símbolo del tránsito de la vida a otra vida. Apenas nos separan un centenar de pasos sobre los nueve ojos de la robusta construcción, corta distancia pero impregnada de tristeza por la pérdida de seres queridos al pensar que todo se acabó allí, pero nuestros ojos emocionales no nos permiten ver más allá del tránsito a la otra vida.
Mientras caminamos, el agua de la vida continúa su discurrir bajo el puente, pero hay otra forma de ver este río de la vida y especialmente el tránsito, igual que ese agua que fluye pasa a formar parte del agua que descansa en el embalse, pero el agua es y sigue siendo, del mismo modo, la persona, más allá del tránsito, también es y sigue siendo, al menos en nosotros, aunque no la veamos. Por ello, no hemos de dejar que la tristeza sea el sentimiento predominante, sino el pensar en toda la riqueza que ha supuesto para cada uno de nosotros discurrir en la vida junto a ellos y ellas abriéndonos horizontes nuevos.


17 octubre 2018

¿OCTUBRE DECRECIENTE?


Ha discurrido más de la mitad del mes de Octubre, los días inexorablemente se van acortando, el silencio se quiere adueñar de las calles del pueblo, pero ese manso aletargamiento es interrumpido por el paso de algún coche de vez en cuando, o por la pisada sosegada de algún vecino o vecina. Todo parece invitar a la melancolía y la tristeza, a cerrar los ojos y dejarse arrullar hasta dormir, pero no podemos perdernos la obra natural del gran pintor llamado otoño.
Los cuadros naturales que nos ofrece Salinas en octubre son todo un placer para admirar y disfrutar. Buena prueba de ello son las fotografías que mis amigos Miguel Angel y Paco han plasmado. Los rojos, ocres y amarillos se entrelazan con los verdes, regalándonos todo el calor que han atesorado durante la época estival.
Es el calor de los que allí viven, con todas sus tonalidades y diferencias, los que, a pesar de que las hojas caigan, guardan de forma perenne los sentimientos de una comunidad. Pocos, sí, mayores, también, pero es nuestra acuarela otoñal.
Ningún pintor se conformaría con tener un único color, ni desdeñaría su propia paleta de colores, por muy sencilla o vieja que fuera. Tampoco la naturaleza muestra temor a lo nuevo, ni sus colores jamás se han peleado entre sí, al contrario, al mezclarse han enriquecido la gama.
Disfrutemos de nuestro otoño multicolor.


(Imagen de Miguel Calderón)



 (Imagen de Francisco Valencia)


02 septiembre 2018

EN SEPTIEMBRE, LA FIESTA DE QUINTANAHERNANDO


Sin apenas darnos cuenta, seguro que demasiado deprisa para muchos, el verano camina hacia sus últimos días, languideciendo pausadamente a lo largo de este mes de septiembre. Pero para un buen cierre de estos días de asueto, tenemos el próximo domingo día 9 la fiesta de Quintanahernando. Una sencilla celebración en la ermita junto con una posterior paella.
Aprovechando la ocasión, queremos incorporar un poco de historia y arte en referencia a este lugar, de la mano de Héctor Fuente, quien amablemente nos ha facilitado el texto que se refiere a continuación.

Una de las cosas que más llama la atención cuando uno visita por primera vez la ermita de Quintanahernando, es su ubicación. Se encuentra en un bello entorno natural de praderías y robledal en la ribera del río Pisuerga (prácticamente rodeada por las aguas del embalse de Aguilar, cuando éste se encuentra próximo al límite de su capacidad), alejada casi un kilómetro hacia el sur del núcleo urbano de Salinas de Pisuerga.
Parece ser que nos encontramos ante la parroquia de un antiguo despoblado medieval, denominado como Quintana Ferrando, según la primera mención documental encontrada del lugar, fechada en el año 1210. En dicha mención y en otras posteriores del siglo XIII se hace referencia a diversas ventas y donaciones de varias heredades del entorno (un palacio o casa solariega, huertos, prados y molinos) a los monjes del Monasterio de Aguilar.
A mediados del siglo XIV el lugar, perteneciente a la merindad de Liébana-Pernía, es solariego de Fernando Díaz Duque y aparece ya mencionada la “eglesia de Santa Maria en Quintana Ferrando” en el Becerro de los Beneficios del obispado de Palencia.
Si nos fijamos en la estructura del edificio también resulta llamativa su planta, excepcional en el románico de la zona. Consta de una cabecera rectangular o capilla mayor a cuyo lado norte aparece adosada otra capilla de menor tamaño, ambas son de época románica y están comunicadas entre sí por un arco apuntado y abiertas al oeste a una nave mayor con arcos también agudos. En el arco que da acceso a la pequeña capilla lateral encontramos dos capiteles bellamente decorados, especialmente el izquierdo. En el exterior destaca la ornamentación del vano de la capilla mayor y se observan también varios canecillos con perfil de proa de barco.
De la nave primitiva solo se conserva el muro norte, con la espadaña de dos vanos para las desaparecidas campanas. Según el historiador M. Á. García Guinea, en la parte interior de este muro norte existía un banco corrido, que habría quedado oculto cuando en los años 60 del pasado siglo, se elevó el nivel del suelo de la ermita, para evitar que el agua entrase en la misma, durante los periodos en los que el nivel del embalse de Aguilar se aproximaba a su cota máxima.
Al parecer la ermita sufrió otra importante reforma anteriormente, como se documenta en la inscripción que aparece grabada sobre la portada: REFORMADA ESTA ERMITA / POR D. PABLO POLANCO. PÁRROCO Y ARCIPRESTRE. AÑO 1896. NUESTRA SEÑORA DE QUINTANAHERNANDO. Quizás esta reforma fue la que afectó y modificó los muros oeste y sur de la nave. Junto a la entrada también se conserva una sencilla pila bautismal, de traza románica.
Aunque no se sabe a ciencia cierta, es posible que la ermita estuviese vinculada por propiedad a alguna familia (quizás herederos de aquel Fernando que instaló aquí la quintana en época medieval y dió origen al antiguo poblado de Quintana Ferrando), y que la pequeña capilla adosada al norte, pudiera tener un carácter privativo o como lugar de enterramiento de los señores del lugar, lo que explicaría la original y peculiar organización del espacio interior.

Como complemento a este texto debemos señalar que en el entorno de Salinas de Pisuerga, existieron en torno al siglo XIV tres Cofradías de ganaderos, que eran los asentamientos más importantes de la zona. Nos referimos a San Lorenzo en el Monte Arriba, San Román en el límite con Barcenilla y San Juan en la otra orilla del río frente a la ermita, existiendo lógicamente una vinculación de ésta última cofradía con la propia Ermita, no obstante, debido a la falta de documentación escrita nos impide una mayor profundidación al respecto.
 
FELIZ FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE QUINTANAHERNANDO